/EL DESPERTAR/
-Despierta… Y-13/84EK…- Dice una voz masculina y seria a lo lejos.
Un muchacho de 15 años abre los ojos por primera vez en su vida. La vista nublada se enfoca y desenfoca durante los primeros minutos, observando algo brillante frente a él. La luz del quirófano le molesta y parpadea varias veces seguidas hasta que sus ojos se acostumbran a la luz, enfocándose, moviéndolos, tratando de ver algo a su alrededor.
El chico, al que se refieren como Y-13/84EK está en una mesilla de aluminio, desnudo, conectado a un centenar de cables que cuelgan a los lados de la mesa, serpenteando por el suelo, enchufándose a diferentes aparatos que muestran las constantes vitales del chico. De piel blanca y algo pálida, arrugada todavía por haberse pasado quince años en una cápsula hidráulica, su cuerpo no muestra ni un solo cabello. Gira la cabeza sobre la mesilla, observando a su alrededor. Estira los brazos hacia arriba, tirando de los cables que están unidos a su piel por algo que parecen roscas metálicas incrustadas en sus brazos. En el anverso de las muñecas tiene otra de esas roscas, de menor tamaño de las cuales salen diversos cables y tubos que contempla estupefacto.
-¿Puedes oírme, Y-13/84EK?- pregunta la voz del hombre que a su lado, viste una bata transparente, dejando ver bajo ella una ropa de lino blanco inmaculadamente limpia. El chico, tras clavar sus ojos verdes en los del hombre asiente. Lleva toda su vida escuchando sonidos a su alrededor, solo escuchando, sin poder responder a ellos. Su cerebro busca rápidamente la respuesta y abre los labios.
Y-13/84EK: -Sí – responde simplemente.
El hombre asiente de nuevo dándole la espalda mientras los ojos del chico recorren a estancia.
-¿Cómo te encuentras? –
Y-13/84EK: -Bien… creo….- responde con las palabras que han sido almacenadas en su cerebro. Durante los quince años de gestación del cuerpo, en su cerebro han sido almacenados libros, archivos y demás documentación que toda persona ha de conocer, aparte de normas de conducta, ejemplos de conversación, fechas importantes, historias… Todo como si el chico hubiera asistido a una de las antiguas escuelas. Aquellas que dejaron de funcionar cuando el mundo cambio hasta que la informática, la robótica y el ser humano se fusionaron en uno, hace ya casi doscientos años, ciento noventa y siete para ser exactos.
Mientras el doctor le va haciendo una serie de preguntas que él responde con calma y tranquilidad, otro hombre entra en la sala y se mueve alrededor de la mesa, palpando los bazos, las piernas, las articulaciones del chico. Pasan varios minutos y varias preguntas más cuando el recién llegado se acerca a un teclado que se sostiene sobre el aire, con una luz brillante. Pulsa en el aire unas teclas de símbolos extraños que el joven no reconoce, mientras la voz del médico le indica que se duerma, pero él no tiene ganas de dormir. Se ha pasado dormido quince años, y quiere que le desconecten de las maquinas que todavía acaban de transmitir los últimos datos a su base informática alojada en su cerebro a través de un cable que se conecta a otra de esas roscas metálicas, de menor tamaño, apenas un centímetro de diámetro, en su sien al lado derecho. El médico, al ver que el chico no se duerme, hace un gesto con la cabeza al otro joven quien asiente y golpea en el aire algo en el panel de luz que hace que el chico de la mesa metaliza cierre los ojos de inmediato, completamente dormido.
* * *
En una sala continua, unas horas más tarde, se repite el mismo proceso con otro chico diferente, de la misma edad, recibiendo el nombre de Y-13/61MDH
Presenta las mismas características que el otro chico, piel pálida, algo arrugada, sin pelo en el cuerpo, sin cejas, solo las pestañas, conectado a tubos de suministros mediante las roscas de sus muñecas y sus brazos, y una micro-aguja insertada en la rosca, en la sien que conecta con su cerebro.
No es el último que nace ese día.
El registro de humanos que nacen ese día es enorme, ya que a los de una nueva generación los desconectan siempre a la vez. Pero entre todos los cien registros masculinos de esa generación, hay cuatro especiales que presentan unas constantes cerebrales diferentes al resto, aunque los médicos de la organización no se hayan fijado en ellos.
Y-13/12LWR
Y-13/61MDH
Y-13/84EK
Y-13/97RG
El mismo proceso de desconectar y dar vida a la nueva generación tiene lugar en el pabellón femenino, de paredes lisas, blancas, algunas de cristal transparente, con largos pasillos que recorren las cámaras de incubación, donde también, tras el registro de las cien nuevas recién nacidas, hay varios registros con unas constantes cerebrales diferentes al resto. Todas las chicas que nacen ese día presentan el mismo aspecto. Pálidas y rugosas por estar quince años sumergidas en el liquido amniótico artificial, sin pelo, escuálidas. Todas conectadas. Con las roscas en los mismos lugares.
X-13/07SDA
X-13/98DF
X-13/06CH
[Continuará...]
